Victimitis: La Pandemia Mental

A la luz de que la mayoría de la gente cree que el 2020 ha sido un año totalmente caótico, voy a decir una opinión impopular: 2020 ha sido una bendición disfrazada. Al tiempo que publico esta entrada de blog, la pandemia de Coronavirus sigue siendo una batalla tanto al nivel mundial como nacional en los Estados Unidos. Es muy desafortunado y triste que muchas familias hayan tenido que soportar el dolor asociado con la pérdida de un ser querido. Para añadir a la pandemia de salud, las confrontaciones y tumultos derivadas de la injusticia racial y social han añadido una segunda capa de complejidad a nuestra vida cotidiana. Tanto la salud como los problemas sociales convergen en un punto que arroja luz sobre una divergencia clara relacionada con la mentalidad y el comportamiento en nuestra sociedad. Los tiempos de crisis tienden a revelar lo mejor o lo peor en absoluto de las personas. Muchos se han tomado este tiempo para adaptarse y superar creativamente estos tiempos estresantes, encontrando maneras de ser productivos y útiles para sí mismos, sus familias y la sociedad en su totalidad. Desafortunadamente, muchos más se han aprovechado de la situación, utilizando estos tiempos difíciles como una excusa para no enfrentar sus propias pruebas personales y tribulaciones.

Concepto

Inevitablemente, comencé a observar, pensar y reflexionar sobre cuánto nuestra sociedad sufre de lo que me gusta llamar Victimitis, popularmente conocida como la Mentalidad de Víctima. La verdad es que todos hemos sido o seremos víctimas de algo. Es una parte inevitable de la vida. Podemos ser victimizados mental, emocional, espiritual o físicamente por cualquier persona o evento. Donde la victimización se convierte en un problema que impregna todos los aspectos de nuestras vidas, es cuando lo personalizamos e nos identificamos con él. Permitimos que la victimización se convierta en una mentalidad enraizada y un estilo de vida. Según Healthline, la Mentalidad de Víctima se basa en tres creencias clave: 1) Las cosas malas suceden y continuarán sucediendo; 2) Otras personas o circunstancias son los culpables de ello; 3) Cualquier esfuerzo para crear un cambio fallará, por lo que no tiene sentido intentarlo. Entonces, ¿de dónde viene la mentalidad de la víctima?

Fundaciones

Los seres humanos tienen un deseo innato de ser amados y de ejercer el control. Como la vida lo tendría, las cosas no siempre funcionan a nuestro favor o van según lo planeado. Resultados como el rechazo y el fracaso, a menudo nos dejan con sentimientos de ineptitud e impotencia. Para la persona promedio, lidiamos con estas emociones “negativas” durante un corto período de tiempo, hasta que nos revitalizamos y nos motivamos para enfrentar la vida de nuevo. No se puede decir lo mismo de una persona que ha aceptado la mentalidad de víctima o victimitis .

La vida no siempre es justa, y cada uno tiene sus propios desafíos que superar. Dependiendo del ambiente en el que te criaste, los desafíos a los que te enfrentaste pueden haber sido significativamente mayores que otros. Dependiendo de las oportunidades que se te ofrecieron, es posible que hayas tenido que trabajar aún más duro para incluso tener una oportunidad en la vida. Dependiendo de tu mentalidad y ética de trabajo, es posible que hayas tenido la valentía y la resiliencia para abordar la vida de frente y trabajar a través de tus luchas. Mientras que muchos ELIGEN aceptar Victimitis por razones ilegítimas, muchos CAEN en la mentalidad de la víctima por razones legítimas.

Nuestra historia real, así como la narrativa que nos contamos a nosotros mismos, tienen un gran impacto en cómo vemos y vivimos nuestras vidas. Desde un punto de vista legítimo, la mentalidad de víctima a menudo gana posición en la vida de alguien como un mecanismo de defensa. Según Healthline, tres de las principales razones por las que las personas pueden adoptar la mentalidad de víctima es debido a un trauma pasado, traición y codependencia. Las víctimas de trauma a menudo sienten una sensación de impotencia para superar el dolor derivado del abuso mental, emocional y físico. Las víctimas de la traición a menudo tienen problemas de confianza derivados de la falta de confianza en alguien cercano a su corazón, como padres, hermanos o amigos muy cercanos. Las víctimas de la codependencia a menudo sienten negligencia derivada del hecho de que pueden haberse sacrificado de alguna manera, o forma, y nunca recibieron amor o aprecio a cambio. Desde un punto de vista ilegítimo, victimitis se afianza en la vida de alguien como mecanismo de delegación. Inevitablemente, a largo plazo, ambas mentalidades pueden conducir a una plétora de problemas de salud como depresión, ansiedad y soledad.

Apariencia

Entender la diferencia entre caer en una mentalidad de víctima como parte de un mecanismo de defensa, y elegir victimitis como mecanismo de delegación es importante. Uno está fundado en una necesidad psicológica percibida de evitar el dolor, mientras que el otro está fundado en el deseo de eludir la responsabilidad personal. Mientras que uno es controlado por nuestra mente subconsciente, el otro es controlado por nuestra mente consciente. Aunque la fuente de la mentalidad de víctima y la victimitis difieren, la forma en que cada uno se manifiesta es similar. Según Healthline, tres signos de la mentalidad de la víctima son: 1) Evitar la responsabilidad; 2) Un sentido de impotencia; & 3) Auto-habla negativa y auto-sabotaje.

Evitar la Responsabilidad

Según dictionary.com, la responsabilidad es el estado o hecho de ser responsable de algo dentro de tu poder, control o administración. Aunque no podemos controlar todo lo que la vida nos lanza, SIEMPRE tenemos un nivel de responsabilidad independientemente de las circunstancias. Aquellos que aceptan la mentalidad de eludir la responsabilidad, tienden a pasar la culpa a quienes los rodean. Para ir un paso más allá, el paso de culpa se extiende a un individuo que no admite ninguna culpa en una situación. El principal problema en juego con la eludir de la responsabilidad, es que un individuo no aprende de sus experiencias. Una lección no aprendida coloca a un individuo en un ciclo perpetuo de fracaso y traslado de culpa.

Una de mis citas favoritas durante mi crianza vino de la poeta y activista por los derechos civiles estadounidense Maya Angelou: “Haz lo mejor que puedas hasta que sepas mejor. Luego, cuando sepas mejor, hazlo mejor”. Cuando era adolescente, como la mayoría, fui selectivamente rebelde y fui responsable cuando sentí que realmente importaba. Aunque mi dinámica familiar y mi educación me hicieron más visiblemente responsable que la mayoría, todavía caí en la trampa de evitar la responsabilidad y el traslado de culpa. Me fundaba en el adagio de que “los niños serán niños”, con el fin de evitar cualquier emoción o consecuencia “negativa” derivada de mis acciones. El problema con esto es que genera la mentalidad de tener derechos a cosas no merecidas, queja constante y la falta de madurez que lleva a crear el deseo de evitar la responsabilidad y el traslado de culpa.

Afortunadamente, mi educación también me permitió desarrollar un nivel de conocimiento a una edad temprana. Ese conocimiento me permitió ver, analizar y comprender lo que los efectos a largo plazo de evitar la responsabilidad y el traslado de culpa pueden tener en la vida personal, la vida profesional y en la sociedad en su totalidad. Con eso, me volví más intencional acerca de asumir la responsabilidad de todo lo que enfrento, incluso si la carga de dicha responsabilidad no recae completamente sobre mis hombros. ¿Cómo crees que el evitar la responsabilidad y/o el traslado de culpa te han impactado a ti, a tu familia y a nuestra sociedad?

Sensación de Impotencia

Según dictionary.com, la impotencia es la incapacidad para producir un efecto, y / o ser indefenso. Una vez más, no podemos controlar todo lo que la vida nos lanza. Sin embargo, al igual que con la responsabilidad, SIEMPRE tenemos un cierto poder para hacer ALGO que funciona a nuestro favor, no importa cuán minúsculo. Aquellos que aceptan la mentalidad de impotencia, creen que todo lo que la vida les lanza es simplemente empujarlos más profundamente en un abismo, y que nada de lo que hagan les permitirá escapar de él. El tema principal en juego, es que un individuo ve la mayoría de las cosas en la vida como un problema. Independientemente de las circunstancias a las que se enfrenten, hay algo o alguien que empeora su situación.

Sin una sombra de duda, una de las cosas por las que me sentí impotente durante mucho tiempo fue el amor. Tener un padre que fue criado con una mentalidad de la vieja escuela a donde “los hombres no pueden ser vulnerables”, no tener el tierno toque de mi madre biológica, mudarme constantemente, y estar físicamente distante de mi familia nuclear y extendida paterna y materna, definitivamente me afectó al crecer. Dejó un vacío que sé que todavía estoy trabajando en llenar hasta este día. Sin embargo, una revelación que vino de esta sensación de impotencia fue la necesidad de mirar adentro y amarme a mí mismo.

Llegué a darme cuenta de que la mayoría de las personas no sólo no están expuestos a lo que el amor saludable por otro es, pero la mayoría no están expuestos a lo que el amor saludable propio es tampoco. Como tal, la mayoría de nosotros pasamos nuestro tiempo buscando un nivel de amor y validación que nunca hemos visto, de personas que no tienen ni mínima idea de lo que un amor saludable es. He tomado el poder sobre mi impotencia percibida al exponerme a personas, ideas y ambientes que pueden ayudarme a definir cómo creo que se ve el amor. Definir cómo se ve y se siente el amor para mí, me permite buscar a una mujer que se alinee con una mentalidad similar, para que podamos crear una familia y un estilo de vida amorosos juntos. ¿Cómo crees que una sensación de impotencia te ha impactado a ti, a tu familia y a nuestra sociedad?

Auto-Platica Negativa y Auto-Sabotaje

Aunque interno, la auto-platica y el auto-sabotaje se alinean con el concepto psico-psicológico externo de la profecía autocumplida. Según el profesor de Psicología Social de la Universiada Rutgers Lee Jussim, la profecía autocumplida es “un proceso a través del cual una expectativa originalmente falsa conduce a su propia confirmación. En una profecía autocumplida, las expectativas de una persona acerca de otra persona o entidad eventualmente resultan en que la otra persona o entidad actúe de manera que confirme las expectativas”. Lo mismo puede decirse con alguien que continuamente acepta la auto-platica negativa. Si tu mente está llena de pensamientos como “nunca voy a tener éxito”, “no merezco amor ni afección de nadie”, “merezco todas las cosas malas que me están pasando, y nunca podré superar esto”, entonces eventualmente tu mente y tu cuerpo interiorizarán esos mensajes. Eventualmente, esa negatividad se convertirá en tu realidad, y tus acciones encarnarán dicha realidad hasta el punto en que sabotearás tu capacidad de encontrar el éxito o la felicidad en cualquier cosa.

A la edad de los 17 años, una cosa de la cual comencé a darme cuenta (que solidifiqué en años anteriores), es cuánto mi identidad y mi propia imagen estaban siendo afectadas por las cosas que me decía a mí mismo a diario. Mis años de adolescencia fueron paradójidos por decir lo menos. Para el mundo exterior, yo era un chico motivado haciendo todo lo que podía para superar sus luchas, y que estaba encontrando el éxito en hacer precisamente eso. Para mí, yo era sólo otro niño urbano de la minoría, que vino de un hogar roto, que se sentía indigno, que se sentía poco amado, que sentía que el éxito era inalcanzable, y que necesitaba probarse a sí mismo a cada persona que conocía. Esa mentalidad casi me llevo a meterme en la vida de pandillas, drogas y crimen. Lo único que me impidió convertirme en una estadística negativa dentro de mi familia, mi vecindario y el mundo, fue un sueño infantil positivo que me dio dirección. Esa dirección se ha convertido desde entonces en una fuerza motriz para el propósito y el legado dentro de mi vida. Desafortunadamente, no se puede decir lo mismo de todos. ¿Cómo crees que la auto-platica negativa y el auto-sabotaje te han impactado a ti, a tu familia y a nuestra sociedad?

Llamado a la Acción

La mayoría, si no todas las personas altamente exitosas del mundo tienen tres cosas en común: 1) Su crianza no fue impermeable a las luchas que debían superarse; 2) Visualizaron y creyeron en su potencial para tener éxito; 3) Tomaron posesión de su vida y pusieron el trabajo necesario para colocarse en el camino, y llegar a ser exitosos. Puede sorprenderte, pero a cierto nivel, tu cerebro no puede distinguir entre lo que es la realidad y lo que es imaginación. Hay una multitud de estudios respaldados científicamente que están de acuerdo y en desacuerdo con esta última declaración. Sin embargo, donde la mayoría converge, es que la forma en que hablas contigo mismo afecta tus emociones en un alto grado. Si tu mente lo piensa, tu cuerpo lo siente. Inevitablemente, la acción y la inacción se ven directamente afectadas por tu mentalidad. Entonces, ¿cuáles son tres cosas que puedes hacer para ponerte en el camino de librarte de victimitis o de la mentalidad de víctima?

Comprométete a Ayudarte a ti Mismo

Lo más difícil pero gratificante que puedes hacer en esta vida es ayudarte a ti mismo. Ayudarse a sí mismo no tiene que ser una tarea gigantesca. No tienes que cambiar toda tu vida, ni dar un salto gigantesco en la dirección opuesta para progresar en la dirección correcta. Si tiendes a trasladar la culpa en presencia de otros, un buen comienzo sería hacer una nota mental de crear conciencia sobre el acto, incluso si decides no vocalizarlo. Si tiendes a sentirte impotente sobre la vida, un buen comienzo sería encontrar algo en lo que sepas que eres bueno, y reconocer que tu esfuerzo es lo que está haciendo posible esa cosa. Si tiendes a participar en la auto-platica negativa, un buen comienzo sería darte un elogio sobre algo que haces rutinariamente que otros tienden a notar que lo haces bien. El punto es avanzar un 1% cada día. Al final del año, tu mentalidad será 365% mejor que el día que empezaste!

Busca Ayuda Externa

Si comprometerte a ayudarte a ti mismo por tu propia voluntad parece una tarea desalentadora, porque no sabes por dónde empezar, entonces comienza buscando ayuda. No ha habido tiempo en la historia anterior en el que la información fuera tan fácilmente accesible que hoy en día. Cosas tan simples como saltar en Google, ver un video de YouTube, leer un libro o escuchar un podcast sobre el crecimiento personal o el desarrollo emocional, pueden proporcionar información gratuita o barata muy necesaria para ti. Todo esto puede exponerte a información que te ayudará a superar traumas del pasado, o problemas actuales con los que puedes estar lidiando.

Una vez que te sientas cómodo por tu cuenta, busca la ayuda de un entrenador/mentor, amigo o familiar de confianza. Su perspicacia y experiencia de vida a través de temas similares es otro recurso gratuito a tu disposición, siempre y cuando hayan desarrollado hábitos y mecanismos de afrontamiento saludables. Por último, considera el uso de un terapeuta o consejero certificado. Puedes elegir un servicio en persona o un servicio en línea. Los terapeutas certificados y/o consejeros son un gran recurso para invertir, ya que muchos están especializados en diferentes tipos de terapia como la Terapia Cognitiva Conductual (TCC), La Terapia Interpersonal (IPT) y la Terapia Cognitiva Basada en Conciencia (MBCT), por nombrar algunas. Un terapeuta certificado puede llevarte a descubrir recuerdos reprimidos, o a lidiar con traumas subconscientes que pueden ser la raíz de tu mentalidad.

No Hagas Nada

Soy un firme creyente en el poder de escoger. En este caso, también puede optar por no hacer nada sobre tu mentalidad y tu situación, que es lo más contraproducente que puedes hacer. Independientemente de la legitimidad de tu mentalidad de víctima, o de la ilegitimidad de tu victimitis, la verdad es que ambos tienen el poder de guiarte a un camino oscuro en la vida. Las enfermedades mentales son algo muy real que estás afectando al mundo a diario y van a seguir empeorando con el tiempo. ¿Cuáles crees que algunas de las consecuencias de ignorar nuestra salud mental podrían crear, además de una implosión social? Para aquellos que no lo sepan, Septiembre es el mes Nacional de Conciencia Sobre el Suicidio. A continuación, encontrarás una breve lista de estadísticas relacionadas con enfermedades mentales.

Según la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales::

50% de toda la enfermedad mental comienza a los 14 años, y el 75% a los 24 años; 19,1% de los adultos estadounidenses experimentaron enfermedades mentales en 2018 (47,6 millones de personas). Representa 1 de cada 5 adultos; 43.3% de los adultos estadounidenses con enfermedad mental recibieron tratamiento en 2018; El promedio de retraso entre la aparición de los síntomas de la enfermedad mental y el tratamiento es de 11 años;; El suicidio es la segunda causa de muerte más alta entre las personas de 10 a 34 años en los Estados Unidos; El suicidio es la decima causa de muerte más alta en los Estados Unidos; 90%  de las personas que mueren por suicidio habían mostrado síntomas de una condición de salud mental, según entrevistas con familiares, amigos y profesionales médicos (también conocido como la autopsia psicológica).

Si tu o alguien que conoces está en una emergencia, llama a La Línea Nacional de Prevención del Suicidio al 800-273-TALK (8255) o llama al 911 inmediatamente.

Pensamientos de Cierre

Escucha la vida es difícil, y inevitablemente todos seremos victimizados de vez en cuando. Hay razones muy reales y legítimas por las que uno puede caer en y aceptar una mentalidad de víctima. El hecho es que todos somos seres humanos falibles y eso está bien. Sin embargo, por el bien de tu bienestar personal, el de las personas que amas y el mundo que te rodea, es VITAL que luches contra las ganas de aceptar victimitis. Una vez más, hay una distinción muy real entre reaccionar a lo que la vida te lanza y sentirte impotente en el momento, versus tomar la decisión conscientemente de ser impotente.

Es posible que no tengas todas las respuestas que necesitas para superar los problemas en tu vida. Puede que no te hayan repartido la mejor mano en la vida. Sin embargo, eso no significa que necesitas permanecer atascado donde estás actualmente. TÚ TIENES la capacidad y la responsabilidad de hacer que tu vida importe, y hacerte responsable de todo lo que entra y te rodea. TÚ TIENES el poder de hacer preguntas, usar recursos como Google, y / o trabajar hacia algo significativo y lleno de propósito. TÚ TIENES la obligación de recordarte a ti mismo a diario que tu vida vale la pena, y que tienes un impacto muy real en la vida de las personas con las que interactúas todos los días. Entonces, ¿qué estás haciendo para sacar lo mejor de ti en estos tiempos difíciles? ¡Si plantas las semillas correctas inevitablemente transformarás tu vida para lo mejor! Si no sabes por dónde empezar, echa un vistazo a mi página de recomendaciones aquí!

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